Cómo ser entrenador de rugby: formación, niveles y un proyecto de club

El rugby es un deporte de entrega, solidaridad y respeto.
Por eso, ser entrenador de rugby es transmitir mucho más que técnica: es hacer vivir los valores del grupo.
Además, la formación disponible permite a cualquiera, voluntario o futuro profesional, adquirir las competencias necesarias para dirigir y animar equipos y, de paso, impulsar un proyecto que una a todo el club.

Entrenador de rugby con su equipo en el campo

1. La formación para ser entrenador de rugby

La Real Federación Española de Rugby, a través de su Escuela Nacional de Entrenamiento y Educación (ENEE), organiza un itinerario de cinco niveles en coordinación con el Consejo Superior de Deportes y World Rugby:

  • Nivel 1: para quienes empiezan, sobre todo en el rugby escolar y las escuelas. Además, se puede hacer desde los 16 años, incluye el certificado World Rugby de Nivel 1 y permite dirigir equipos de M6 a M12.
  • Nivel 2: después, para entrenar equipos de M14 a M18, con el certificado World Rugby de Nivel 2.
  • Nivel 3: a continuación, para dirigir equipos sénior de ámbito autonómico (certificado CSD de Nivel I).
  • Niveles 4 y 5: para División de Honor B, selecciones autonómicas y, en lo más alto, División de Honor y selecciones nacionales.

Las federaciones autonómicas también convocan cursos, así que consulta el calendario de la tuya. Mientras te formas, entrenas en un club, así que es el momento ideal para proponer un proyecto que vaya más allá del campo.

2. El proyecto de club del entrenador de rugby

En el rugby, la unión hace la fuerza.
Por eso, los buenos entrenadores no se quedan en el entrenamiento: impulsan proyectos que refuerzan los lazos entre jugadores, técnicos, voluntarios y afición.

Por ejemplo, estos son proyectos que puedes liderar:

  • Organizar un torneo intergeneracional, de la escuela a los veteranos
  • Poner en marcha un programa de padrinos entre los equipos de base y el sénior
  • Crear un álbum de cromos para clubes que recorra la temporada y ponga en valor a cada miembro de la familia del rugby

Así, este tipo de proyecto refuerza el orgullo de pertenencia y demuestra en la práctica las competencias que has adquirido durante la formación.

3. El álbum del club: un proyecto con gran impacto colectivo

Durante tu formación o en tu primera temporada como entrenador, un álbum de cromos personalizado puede ser un proyecto excelente:

  • implica a todos los federados, de la escuela a los veteranos;
  • pone en valor los valores del rugby (solidaridad, respeto, compañerismo);
  • crea lazos entre todas las categorías y generaciones;
  • deja una huella concreta de tu paso por el club.

Además, sin anticipo, con las fotos hechas desde la aplicación en el propio entrenamiento y unos ingresos medios de 2 805 € por club gracias a los patrocinadores y a la venta de sobres, es una iniciativa que encarna a la perfección el espíritu del rugby y el papel social del entrenador.

4. En resumen

Ser entrenador de rugby es formar jugadores… pero, sobre todo, construir un equipo.
En definitiva, la formación te da las herramientas para dirigir, animar y unir, pero es tu proyecto el que les dará vida.

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