Por qué dar responsabilidades a los jóvenes en un club lo cambia todo

En un club deportivo, los jóvenes no son solo deportistas: son el futuro de la entidad. Además, su implicación suele ir mucho más allá de entrenar y jugar. Por eso, cuando se confía en los jóvenes voluntarios del club y se les da un papel real, su compromiso se convierte en una palanca enorme de cohesión, dinamismo y continuidad.

Jóvenes voluntarios del club ayudando en un entrenamiento

El compromiso de los jóvenes voluntarios, un motor para el club

Dar responsabilidades a los jóvenes es mucho más que un gesto simbólico: es una decisión estratégica. De hecho, un club que implica a sus jóvenes en su funcionamiento gana energía, ideas y modernidad.
También aportan una mirada nueva, por ejemplo: comunicación digital, organización de eventos, redes sociales… terrenos en los que se mueven con total naturalidad.

Bueno saberlo: la Ley 45/2015 del Voluntariado permite que los menores sean voluntarios: entre los 16 y los 18 años con el consentimiento de sus progenitores o tutores, y entre los 12 y los 16 con su autorización expresa.

Dar confianza es preparar el relevo

Los jóvenes voluntarios aprenden rápido. Así, encargarles tareas claras, como ayudar en los entrenamientos, la logística, la comunicación o el arbitraje, les permite ganar autonomía y sentido de la responsabilidad.
También es una forma de evitar que se desenganchen del club: cuando se sienten útiles y reconocidos, se implican más y se quedan durante más tiempo.

Además, esa confianza crea un círculo virtuoso:

  • Los jóvenes se sienten valorados.
  • El club gana nuevas competencias.
  • El ambiente se vuelve más colaborativo y motivador.

Reconocer a los jóvenes voluntarios, una obligación del club

Reconocer el compromiso de los jóvenes voluntarios es fundamental. Por ejemplo, puede hacerse con agradecimientos públicos, certificados o dándoles protagonismo en la comunicación del club.

Asimismo, el álbum de cromos del club puede convertirse en una herramienta simbólica para dar visibilidad a estos jóvenes que hacen funcionar el club. Salir «en el álbum» por algo más que tus resultados deportivos (por tu papel en la organización, la comunicación o como ayudante de entrenador) es todo un orgullo.

Bueno saberlo: la Ley 45/2015 del Voluntariado prevé que la entidad pueda expedir un certificado que acredite la actividad voluntaria realizada. Para un joven, es además una forma sencilla de poner en valor su experiencia en el club en sus estudios o en su futuro currículum.

Un impacto que va más allá del deporte

Fomentar el compromiso de los jóvenes voluntarios también les ayuda a construir valores para la vida. Porque el sentido de lo colectivo, la solidaridad, la constancia: todo lo que aprenden en el club les acompañará mucho más allá de la pista o el campo.
Y, al mismo tiempo, para el club es una garantía de continuidad: un relevo ya formado y unido al espíritu de la entidad.

En resumen

El compromiso de los jóvenes voluntarios en un club deportivo es una fuerza a menudo infravalorada. Por tanto, dándoles responsabilidades y reconociendo su esfuerzo, los clubes crean un círculo virtuoso en el que cada uno encuentra su sitio, su papel y el orgullo de pertenecer.

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